The Art of Perseverance; a Pedalma Race Recap

Ibai Fradejas, an experienced Basque cyclist, recently tackled the inaugural Pedalma event – a 700km race connecting Madrid and Barcelona. Riding as a pair with Fernando, they hoped to complete the route in one hit, without a proper night’s rest. As the race played out, things didn’t quite go to plan and Ibai ended up finishing the ride alone. Here, Ibai shares his experience of the race and discusses how priorities can shift during the course of a ride.  

 


Ibai Fradejas, un experimentado ciclista Vasco, que recientemente sobrevivió al evento inaugural de Pedalma, una carrera de 700km que conecta Madrid con Barcelona. Rodando en pareja junto a Fernando, esperaban completar la ruta de un solo golpe, sin siquiera un descanso nocturno. A medida que la carrera avanzaba, las cosas no salieron como las tenían planificadas  lo que llevó a Ibai a terminar solo la competencia. Aquí, Ibai nos cuenta su experiencia y analiza como las prioridades pueden cambiar durante el transcurso del viaje.

 

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Ibai races along a road under tree cover

 

When your goal is to compete at the highest level, every detail counts. The clothing you wear, what you choose to carry within your packs, how you plan your nutrition and breaks – every element plays a major part when you try to ride up to 30 hours without a real break. To pedal this hard, you have to take risks, and those who lead these events rely on experience to make sensible gambles.

For Pedalma, Fernando and I had decided on a game plan in advance of the evening grand depart. After a frantic start, the field of around 50 riders began to spread out. As we reached the first big climb the pace settled, and riders began taking up their positions. We rode fast and reached the first checkpoint after 125km in first place. It only took a few minutes to have our brevet card stamped, put on our rain jackets for the worsening weather and get back onto our bikes. We kept riding and before we knew it, we were in deep darkness, cycling into the night.

A close up view of Ibai riding the Pedalma race with Apidura Racing Series Packs on his bike

The weather wasn’t on our side and a fierce storm whipped up as darkness fell. Around half the participants decided to take shelter at the first checkpoint and find some respite from the rain. Even though we were soaked through, we decided to keep going, sticking to our initial strategy of not stopping until the third checkpoint at 375km.

The temperature dropped sharply into the night, and Fernando began to suffer from the elements. He was coming down with a cold and starting to struggle with illness. Fatigue was setting in and he could barely keep his eyes open, even with the caffeine gels in our system. When you stretch to your limits and push your body through such conditions, you become far more vulnerable. That’s an unavoidable reality with this type of endurance riding and a risk we have to take. Should you pack additional layers to deal with fluctuations in the weather? Should you carry warm sleeping gear to ensure good rest can be taken when needed? Or should you save on weight and leave the non-essentials at home? These are the choices that only have obvious answers in hindsight.

With just 25 kilometres from the third checkpoint, we had to start improvising. We’d lost a lot of time and several positions by this point and the challenge was now to simply finish and reach Barcelona. The race had a 50-hour cut-off, so riders needed to be efficient just to complete the route in time.

Ibai races around a corner under tree cover

Although it was clear that we were not going win, we still wanted to compete and enjoy the accompanying views in the morning light. Even that became difficult with the steep climbs and before long temperatures were back up to 44C. We were really struggling and reaching the fourth checkpoint at 473km was a long ordeal. As soon as we left the base, I could tell there was something seriously wrong with Fernando. He was ill and exhausted. There was no point in pushing more and gambling for the next 200km. He had no choice but to quit.

I knew this would mean disqualification as a pair, but I decided to ride on alone. Even though our race strategy had not gone to plan at all, I still wanted to finish what we had started. Driven by an overwhelming desire to reach Barcelona, I rode on into the day.

After 700 tough kilometres, I finally reached the finish line. It had been a tough ride, but ultimately, I was proud to have completed the route. Perseverance is an art, and sometimes we must find motivation via alternative sources. Although I initially wanted to win as a pair, soaking up the experience alone and overcoming the night’s difficulties was just as rewarding an outcome.

 

Español

Ibai races along a road under tree cover

 

Cuando tu objetivo es competir al más alto nivel, cada pequeño detalle cuenta. Desde la ropa que llevas puesta, lo que decides empacar en tus bolsos, hasta como planificas tus comidas y descansos – Cada detalle cuenta cuando quieres rodar por más de 30 horas sin ningún descanso. Para pedalear así de fuerte, tienes que tomar riesgos, todos aquellos que lideran estos eventos confían en la experiencia para hacer apuestas sensatas en el camino.

Para Pedalma, Fernando y yo habíamos decidido nuestro plan de juego previamente a la gran partida. Tras una salida enloquecida, alrededor de 50 competidores comenzaron a dispersarse. Una vez llegado a la primera subida, el ritmo se estabilizó y cada uno comenzó a tomar sus posiciones. Nosotros rodamos rápido y cruzamos el primer punto de control, km 125 en primera posición. Nos tomó solo unos minutos sellar la acreditación, ponernos el impermeable y volver a nuestras bicicletas. Seguimos pedaleando  y sin darnos cuenta nos encontramos sumidos en una profunda oscuridad.

A close up view of Ibai riding the Pedalma race with Apidura Racing Series Packs on his bike

Tuvimos mala suerte con el clima, mientras anochecía una tormenta descargó fuertes lluvias y rayos sobre nosotros, prácticamente la mitad de los corredores decidió resguardarse de la tormenta en el primer punto de control. Nosotros, aunque estábamos empapados decidimos continuar, fieles a nuestra estrategia de no parar hasta el CP3 (km 375).

Las temperaturas bajaron drásticamente durante la noche y Fernando que no está acostumbrado, se resfrió. Los síntomas se agravaron al amanecer, comenzó a sentir fatiga, y apenas podía mantener sus ojos abiertos, ni la cafeína de los geles lograba mantenerlo despierto. Cuando empujas tu cuerpo a través de condiciones difíciles, cuando rozas el límite, te haces vulnerable. Esta es una realidad inevitable con este tipo de carreras pero es un riesgo que tenemos que correr. ¿Debería acarrear capas adicionales en caso de que el tiempo cambie? ¿Debería llevar ropa de dormir más abrigada para asegurarme de tener un buen descanso cuando lo necesite? o ¿Debería ahorrar peso y dejar las cosas que no son esenciales en casa? Estas son decisiones que solo tienen respuesta obvias una vez en retroespectiva.

A tan solo 25 kilometros del tercer punto de control, tuvimos que comenzar a improvisar. Habíamos perdimos mucho tiempo y varias posiciones por lo que sin darnos cuenta la batalla había empezado a ser otra, simplemente a terminar y llegar a Barcelona. La carrera tenía un limite de 50 horas, por lo que los competidores deben ser eficientes para lograr completar la ruta en el tiempo que corresponde.

Ibai races around a corner under tree cover

Desde ese momento sabíamos que no íbamos a ganar, así que intentamos disfrutar de las vistas. Igualmente, mientras pasaban los kilómetros, las altas temperaturas 44ºC y los duros repechos no lo pusieron nada fácil. Nos costó mucho llegar al cuarto punto de control, km 473, ya que desde el kilometro 350 que estábamos viviendo un sufrimiento casi sobrehumano. Tan pronto salimos del punto de control, me di cuenta de que algo andaba muy mal con Fernando. Estaba enfermo y agotado. No tenía sentido seguir presionando y apostando los siguientes 200 km. No tuvo más remedio que renunciar.

En ese momento supe que estábamos descalificados como pareja, pero aún así decidí continuar por mi cuenta. A pesar, de que nuestra estrategia no salió como planeamos, quería cumplir nuestro deseo de terminar.

Tras difíciles 700km de carrera, finalmente llegué a la meta. Fue una carrera complicada, pero a pesar de eso, me siento orgulloso de haber completado la ruta. La perseverancia es un arte y muchas veces debemos encontrar motivación en distintas cosas y te das cuenta de que no se trataba solo de ser más rápido si no de disfrutar de la pureza que ofrecen estas experiencias.

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